¿tenía, que tenerle piedad?
Esta es la historia de un hombre común.
Que de tan común que el era, era inmensamente feliz.
Se levantaba con el gallo y se acostaba cuando baja el sol.
Tenias dos hijitas que eran una flor y una hermosa compañera.
Que en poco tiempo estaba por darle, ese compañerito de aventuras.
Que el tanto soño.
Pero...como siempre hay un pero para los que lo unico que sueñan.
Es con el trabajo diario y vuelta a su casa jugar con sus niñas.
Y a la noche dormir abrazado a su amor.
No piensa que hay hombres, como el demonio que aprovechan las sombras de la noche.
Para agasaparse sobre su familia e inundar su casa, de sangre tristeza y dolor.
Y así ocurrio esa noche, mientras las niñas dormian una noche de verano.
Y de mucho calor, dejaron las niñas sus ventanas abiertas.
Y esta bestia y perdonen las bestia, observo las ventanas abiertas.
Y aprovecho la ocación. Y acercandose muy despacio.
Hasta la mas grande de las pequeñas, su cara con la almoahda tapo.
Para levantar su vestimenta que la cubrian y penetrarla con profundo dolor.
Y al oir ruido la mas pequeña, lo vio a esta alimania encima de su hermana.
Y un grito terrible en la casa de punta a punta se oyo.
Entonces deseperado su padre corrió hasta la piesa de sus hijas.
Con suma preocupación y en tensa lucha con el bandido se trenzo.
Hasta poder reducirlo y con la misma arma que el delincuente tenia le apunto.
Para despues atarlo auna silla. Pero cuando corrio hasta donde se encontraba su hija.
Grito con desesperación, toda manchada de sangre su ropa y con una mano colgando, al costado de su cama y ya sin ningún latido su corazón.
Entonces se dirigio hasta donde estaba el malvado. Y con el arma.
Que todavía se encontraba en su mano, en la cien del delincuente le apunto.
Y cinco segundos antes de presionar el gatillo, se desmorono.
Y tuvo piedad de aquel asesino que a su hija violo.
Y llamo a las autoridades y que ellos se hagan cargo pensó.
Porque ya nada servía ni tampoco otra muerte le devolvería.
A su pequeña flor.
Ya sus día no eran felices y mas haya que extrañaba mucho a su niña.
De haber tenido piedad de aquel delincuente, nunca se arrepintió.
Pero lo que tampoco nunca imagino, que esa hiena un día se escaparía de la prisión.
Y que otra vez en la noche volvería, para terminar lo que otra noche comenzo.
Y que con la flor mas pequeña repetiria, lo que anteriormente hizo con la mayor.
Pero esta vez antes que el padre de la niña llegara, el escapo.
Aprovechando la sombra de la noche y de los arboles. Y nunca mas se lo vió
Piedad, piedad piedad tuvo ese hombre para el que mata con satisfacción.
Y cuando de nuevo, volvió a encontrarse ese pobre hombre con el mismo cuadro.
De profundo dolor esta vez, con su flor mas pequeña. Un último grito de su boca salió diciendo ¡¡¡NO VOY A TENER MAS PIEDAD!!
Y tomando la misma arma que la otra vez a ese malvado quito.
La acerco hasta su propia cien y esta vez si, el gatillo apreto.
Al poco tiempo que su vida quito, su esposa trajo al mundo su anciado hijo varón.
Hijo que hubiese querido abrazarlo y besarlo, pero la piedad que no tuvo, con el
¡¡NO LO DEJO!!.



